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Mi primera cita

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Un nuevo y excitante relato erótico en nuestro blog de sexo.

Por fin la he conocido, llevaba días armándome de valor para ir a sus dominios, al final mis dedos pudieron más que mis temores.

Y sí, ha sido una buena experiencia. Me ha recibido con sencillez y amabilidad, lo cual ha hecho sentirme cómodo desde el primer momento.

Su apartamento es pequeño, con una decoración moderna y fría. Luz tenue y velas encendidas. No es la típica sala de una domina con todos los muebles de bdsm, de entrada los echas a faltar, luego no me ha hecho falta.

Nos acomodamos a un sofá, ella agarra su portátil y empieza hacer preguntas para conocer mis gustos, mis tendencias.

Durante el interrogatorio tengo la oportunidad de verla mejor,me parece una mujer atractiva, que sabe lo que hace , una mujer con una mirada que te busca, con una voz suave pero firme y con sentido del humor. Creo que en este primer encuentro solo intenta tantear el terreno para saber a quien tiene bajo sus dominios.

Cuando hubo terminado con las preguntas, sin más, me hizo desnudar mientras me miraba, luego me hizo arrodillar delante suyo, acto seguido me puso un collar y me dijo: ahora me perteneces, lo sientes?.

A partir de aquí, empezó a jugar, no os contaré toda la sesión, pero si algunas partes que me resultaron placenteras y espero que para ella también.

Quiero decir antes de nada que su delicadeza al hacer las cosas, los mimos que te da son igualmente de buenos que cuando se transforman en dominio y dolor.

Seguía de rodillas, me puso unas esposas y acto seguido empezó a acariciar mis pezones mientras sostenía una pinzas en sus manos. Con delicadeza pero con fuerza me puso las pinzas en los pezones,poco a poco.

Después tiró de la cadena que sujetaba las pinzas diciendome: cuanto más tiempo las lleves puestas mas te dolera al quitarlas, cuando quieras que te las quite me lo dices. Está claro que decidi no decir nada y que fuera ella la que decidiera cuando había que quitarlas, pero os aseguro que cuando lo hizo la mezcla de dolor y placer fue increíble.

También hubo tiempo para la cera caliente, me la derramó por la espalda poco a poco. Cuando unas gotas de cera caían en mi piel ella ponía su mano sobre ellas para que notara aun mas la sensación de calor, la mezcla de calor y su mano hacían una sensación de placer nueva para mi.

Más tarde me ordeno que me estirara en el suelo, me ató las manos a los pies y colocó sus piernas entre mi cara, fue bajando hasta que mis labios tocaron su sexo, no me dejó más, me hubiera gustado disfrutar de su sexo,lamerlo, pero no me dejó, no tuve recompensa, es más seguidamente me coloco unas pinzas en testiculos y me atizaba los mismos con un pequeña fusta.

Podría explicaros mucho mas, ese dia no pude correrme aunque ella me lo pidió, fueron los nervios.

Espero poder disfrutar otro día de su compañía y estar a la altura de lo que ella espera de mi.

Sin duda en la medida que nos vayamos conociendo sabrá hacer de mi un buen esclavo y sumiso.

Los cinco sentidos de ana

Ana.1

Al salir de casa por la tarde ordené a mi esposa y sumisa, Ana, que a las nueve de la noche estuviera preparada para recibirme como ella sabía. Siempre que recibía estas instrucciones sabía que debía estar situada en la mitad del salón, totalmente desnuda, con las manos en su espalda y la mirada en el suelo en prueba de sumisión.

Pretendía realizar una prueba a Ana para comprobar el grado de conocimiento que tenía de su marido (desde hace unos 25 años) y Amo (desde hace aproximadamente 10).

Para realizar la prueba había quedado a cinco chicos a los que había seleccionado en un chat de internet.

Después de reunirme con ellos en una cafetería donde les explique bien mis intenciones, 15 minutos más tarde de la hora acordada con Ana, para provocar una tensión en ella por la espera que sin duda la haría excitar pensando en lo que tendría preparado para ella en esta ocasión, me presenté en casa en compañía de mis cinco colaboradores.

“Buenas tardes Ana, te presento a Pedro, Jose, Javier, Raúl y Antonio”. Ella los saludo con respeto sin levantar su mirada del suelo.

“Bien, le dije, te explicare lo que pretendo”. “Quiero comprobar el grado de conocimiento de tu Amo, después de tantos años juntos, Si, como deseo, me conoces bien, serás recompensada; en caso contrario recibirás el castigo merecido”.

“Para ello deberás demostrarme que conoces a tu amo a través de tus cinco sentidos. Haremos una prueba con cada uno de ellos, deberás superar más de la mitad de los cinco para superar la prueba. ¿Entendido?.

“Si Amo”, me contestó ella, de forma escueta.

 

1º SENTIDO. VISTA:

La primera prueba correspondía al sentido de la vista, supuse que no sería difícil para ella identificarme. Fuimos apareciendo ante ella uno por uno , tras unas cortinas tupidas de forma que solo pudiese ver nuestros órganos sexuales.

La verdad es que no tuvo muchas dificultades para reconocerme, después de tantos años disfrutando de ellos y siendo además muy diferentes nuestros penes, unos más pequeños, otros más grandes (el de José, un agricultor fornido y tostado por el sol era enorme), unos descapullados otros, como el mío cubiertos. Cuando le pregunte, dijo con total seguridad:

“VD. Era el tercero”

“Bien, le dije, primera prueba superada, pasamos a la segunda.

 

2º SENTIDO. OÍDO:

A partir de ahora no necesitaba vernos para nada así que cubrí sus ojos con una venda que no le permitía ver nada y procedí a plantearle la segunda prueba:

 

Para la prueba del oído, oírnos hablar a todos era demasiado sencillo así que decidí que debería reconocer el sonido habitual de mi mano azotando su culo, sonido que había escuchado miles y miles de veces.

 

Para ello la ordene subirse a una mesa y colocarse a cuatro patas con la cara pegada al suelo de la mesa de manera que su culo quedara levantado a nuestra disposición. Recibiría un azote de cada uno de nosotros y debería adivinar por el sonido de la mano contra su nalga, cuál de ellas era la mía.

 

Primero comenzó Antonio, que por el corte de ser el primero le dio un pequeño azote que fue prácticamente una caricia. Sin articular palabra mediante un gesto le indiqué a los siguientes que subieran la intensidad, y para romper el hielo el siguiente fui yo que golpee con ganas su nalga izquierda quedando marcada la mano en su culo. El siguiente fue José quien, acostumbrado a tratar con su ganado, golpeó con tanta fuerza su culo, que Ana no pudo reprimir un grito de dolor. A continuación golpearon su dolorido culo los otros tres. Cuando hubieron terminado le pregunté si sabía quién había sido su Amo y ella con lágrimas en los ojos aun por el dolor en su culo ya rojo..dijo que creía que el cuarto.

Había cometido su primer error, así se lo hice saber. El resultado de aciertos-fallos era hasta el momento 1-1. Así que pasábamos a la siguiente prueba.

 

3º SENTIDO. OLFATO.

En esta prueba, una vez colocada Ana en el suelo de rodillas, todos, que ya nos habíamos quitado los pantalones, nos acercamos a ella para que pudiera oler nuestros bóxer y nuestro sexo. Algunos parecía que hacía tiempo que no se duchaban, José llevaba un olor a los animales con los que suele convivir que lo descartaba. Después de olisquearnos durante un rato a cada uno, me indicó que creía que era el 2º. De nuevo se había equivocado, en esta ocasión me había quedado el último.

El resultado ahora era 2-1 tenía cerca el castigo.

Con esto pasamos a la siguiente prueba.

 

4º SENTIDO. TACTO.

Hacerla tocar nuestro sexo y conocerme a través de ello, habría sido una prueba demasiado sencilla para ella, pues el mío lo conoce a la perfección, así que decidí dificultar un poco más la prueba y debería reconocerlo, pero no a través de sus mano. La ordene colocarse en el borde de una cama, a cuatro patas con las piernas bien abiertas y ofreciéndonos su culo, debía reconocerme por el roce de mi polla al entrar en su culo. Llene bien de lubricante su culo introduciendo un dedo para lubricarlo también bien por dentro. Una vez comprobé que estaba bien lubricado, comenzamos la prueba. En esta ocasión me pese en primera posición metiendo de un golpe mi polla hasta dentro y sacándola en apenas unos minutos. Después fueron pasando uno por uno llenando su ano con las pollas y sacándolas al rato, en esta ocasión ordene que José fuera el último..me temía que con su enorme polla si ocupaba otro puesto, Ana apenas podría notar las siguientes. Cuando José introdujo sin miramientos de un golpe su enorme pene en el culo de Ana, esta soltó un grito desgarrador y de nuevo las lágrimas afloraron en sus ojos, además José se recreaba en el acto metiendo y sacando una y otra vez su enorme miembro en el culo de mi mujer, hasta que le hice un gesto indicándole que ya era suficiente.

A pesar de que Ana está acostumbrada a ser penetrada por ahí no pudo con el enorme tamaño de la polla de Jose.

Una vez sacado su miembro del ano de mi mujer esta me indico entre sollozos que creía que mi polla era la primera.

¡Bien! De nuevo había acertado 2-2, decidiría el resultado final la última prueba.

 

5º SENTIDO – GUSTO

La última prueba consistiría en probar semen de cada uno de nosotros y a través de su sabor averiguar quién era su Amo. La ordene colocarse de nuevo de rodillas en el suelo, con la boca bien abierta. Nosotros acercaríamos nuestra polla a su boca y nos la menearíamos hasta corrernos dentro de ella, pero por supuesto sin tocarla en ningún momento.

Para esta ocasión el primero fue José que, sin mucha dificultad (se ve que llevaba mucho tiempo sin correrse) estalló en una tremenda corrida que inundó la boca de mi mujer que, según tenía ordenado, degustó durante un rato esa gran cantidad de semen y luego tragó obediente, previo enjuagado de la boca con un poco de agua entre unos y otros para no mezclar sabores, fuimos eyaculando los 6 en su boca y realizando el mismo proceso de degustación en los seis casos.

 

Cuando termino me indico que pensaba que había sido el último. De nuevo se había equivocado y se había hecho acreedora, sin duda, a un buen castigo.

 

EL CASTIGO

 

De las pocas cosas que no agradan demasiado a Ana en nuestras relaciones una, sin duda, es la lluvia dorada así que por ahí debía venir su castigo. Una vez le quite la venda de los ojos la conduje al baño y la ordene meterse en la bañera y tumbarse en ella. Nos colocamos los cinco alrededor de la misma y, en una indicación mía, todos comenzamos a regar todo su cuerpo con 6 potentes chorros de líquido caliente, obligándola a abrir la boca y llenando su boca repetidamente de pis.

 

Cuando terminamos me despedí de mis ayudantes agradeciéndoles su colaboración e indicándoles que volvería a contar con ellos si los necesitaba.

El despertar de Valentina

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Hola Buenas tardes a todos y todas

 

Han pasado ya dos años que sigo este club calladita, solo observando pero últimamente algunos de los relatos escritos por kimbocat me han animado a ser más partícipe de este club, tanto me ha animado que escribí este relato que espero que les guste no tengo mucha experiencia en esto de los relatos pero pues ahí va con mucho respeto.

 

EL DESPERTAR DEL VALENTINA

 

Valentina solía salir a correr todas las noches, disfrutaba de aquel momento donde solo era ella, su música y sus pensamientos. Diariamente hacia la misma rutina estirar un poco sus músculos fuertes, preparar su ipod y después de unos minutos de reflexión comenzaba a correr a un paso bastante veloz.

 

Por su parte Sebastián, tenía pocos días de haberse mudado a su nuevo apartamento, cansado de la mudanza, salió a tomar un pequeño descanso a aquel parque tan pintoresco que tenía enfrente, fue entonces cuando la vio pasar corriendo, parecía una potra salvaje con aquella piel morena clara que brillaba con el sudor era una mujer de estatura baja delgada pero con un cuerpo bien proporcionado de pechos medianos, firmes y altivos, un vientre plano su culo era redondo firme y aquellas piernas estilizadas de músculos fuertes y marcados. Sebastián la observo correr hasta que ella paro. Sin dejar de verla, se dio cuenta que ella vivía en el apartamento de enfrente y así los siguientes días la observo cada detalle cada gesto cada centímetro de su cuerpo pasó algunas semanas estudiándola cazando a su presa.

 

Llego el día Sebastián estaba listo decidido no dudo al verla salir como todos las noches fue tras ella hasta toparse justo frente a Valentina, ella paró y le sonrió.

 

Perdón no te vi estaba muy distraída estás bien

Si

 

Valentina lo observó con detenimiento él era un hombre bien parecido alto de cabellera castaña piel bronceada y un cuerpo bastante fuerte y marcado y al escuchar esa voz Valentina se ruborizo un poco fue como si algo despertara en su interior que aún no podía explicar.

 

Me acompañas se ve que eres rápida

Si vamos

 

Valentina sin pensarlo y fue tras de él, por alguna razón extraña se sentía atraída aquel hombre misterioso que no se dio cuenta que ya estaban bastante lejos, cuando por fin se detuvo miró a su alrededor y aquel parque tan pintoresco de hace unos minutos parecía un bosque tenebroso y oscuro. Sebastián giró hacia ella y la miró con aquellos ojos verdes felinos de cazador cuando va hacia su presa, valentina comenzó a sentirse nerviosa y algo asustada su corazón comenzó a latir más rápido de lo normal la respiración más agitada que hacía que su pechos subieran y bajaran lo cual a Sebastián lo excitaba más, el lugar era muy oscuro y solitario trato de observar a su alrededor y correr era lo bastante rápida como para escabullirse y ponerse a salvo.

 

-Que pasa sé que lo deseas lo puedo oler en tu piel lo puedo leer en tu mirada

 

Al escucharlo decir aquellas palabras de nuevo sintió que algo estaba despertando en ella que no entendía pero parecía excitarla y al mismo tiempo el temor corría por su venas busco una salida y cuando la encontró, salió corriendo lo más rápido que pudo. A Sebastián le gustaba ver como su presa salió corriendo aterrada como un corderito asustado, el juego había comenzado sonriendo espero un par de minutos y fue tras Valentina. Cuando se dio cuenta que aquel hombre no estaba más tras ella se sintió a salvo y se detuvo a respirar, de pronto sintió un empujón tan fuerte que la hizo chocar en el muro, Sebastián la tomo por las manos encima de su cabeza, se puso tan cerca que pudo sentir aquel miembro fuerte, grande y viril sobre su pelvis y con la otra mano le tapó la boca, Valentina a pesar de ser una mujer fuerte y atlética no lograba moverse para intentar escapar, Sebastián sentía como ella se retorcía para liberarse, se divertía viéndola luchar hasta que le susurro, eso es, eres una potra salvaje me gusta eso lo hará más divertido. Valentina entre el miedo y la adrenalina sintió cómo se iba lubricando mojando su tanga asustada y sorprendida… cómo era posible que aquella situación podía excitarla calentarla de esa manera, entonces de un empujón unos cuantos dedos entraron sin avisar en su coño, la embestida fue tan salvaje y brutal que la hizo gemir de dolor mezclado con placer, unas cuantas lágrimas brotaron de sus ojos y él volvió a susurrar lo ves no lo puedes negar bajo una de las manos de valentina y la puso en aquella poderosa espada viril se que la deseas pero no es el momento mi hermosa potra, si la quieres búscala estoy frente a tu apartamento este es el número puso un papel con el número y los detalles justo en aquel coño empapado la soltó y ella cayó al piso confundía excitada y queriendo más.